BIOSPEOLOGICA 2026/1: Érase una vez en La Similla del Val (Planarias y otras criaturas peculiares)
Llevamos años visitando cuevas y simas en busca de la fauna que albergan estos ecosistemas desprovistos de luz, pero hoy vamos a intentar mostraros la belleza e importancia de esta vida subterránea profunda. No es una fecha especial, simplemente ha llegado la hora de arremangarnos y hacerlo.
Por cierto, estas entradas a distintos blogs las haremos con una cabecera unificada, para que nos podáis seguir. Además, las numeraremos; ésta es la 2026/1 ¡pero habrá muchas más!
Una cosa más, seguro que os ha llamado la atención: ¿por qué BIOSPEOLOGICA − ÉNUMÉRATION DES GROTTES VISITÉES? Pues bien, para recordar una magna obra, las campañas de exploración y descubrimiento de la vida cavernícola en diversos países del mundo, y que se emprendieron en 1904 por los dos pilares de la Bioespeleología mundial: Emil Racovitza y René Jeannel. Ya habrá tiempo de hablar de ellos en futuras entradas.
Érase una vez…
“Una mañana en La Similla del Val: planarias y otras criaturas peculiares”
Una vez más nos reunimos con nuestros amigos, José Ramón y Maika del Grupo Espeleológico Diaclasa de Cuenca; en esta ocasión viajamos Alberto, Héctor y Txomin. Ya haré las presentaciones en otras entradas al blog.
Hace dos años que estamos explorando la cuevas y simas del Sistema Ibérico en busca de su diversidad biológica. En esta ocasión, lo hacemos en La Similla del Val, una de las múltiples joyas espeleológicas de la Serranía de Cuenca, en el sector oriental del mencionado Sistema Ibérico.Aquí estamos todos, antes de entrar en faena, de izquierda a derecha: José Ramón, Txomin, Pacho, Alberto, Maika y Héctor. Las obligaciones laborales de Pacho no le permitieron, en esta ocasión, unirse a nosotros.
La Similla del Val es una cavidad de unos 300 metros de recorrido horizontal, interrumpido en ocasiones por bloques que complican un poco la progresión, dejando entrever un pequeño curso de aguas cristalinas, en ocasiones embalsada en un rosario de bellos gours. Por favor, si visitáis la cueva, nunca caminéis por los bordes de estos gours, están formados por delicadas láminas de carbonato cálcico, como el que forma las estalactitas y estalagmitas. Son bordes extremadamente frágiles; ¡se rompen con suma facilidad!
![]() |
| Fotografía de José Ramón |
Tras precipitarnos por la rampa de entrada, las superficies, paredes y techos se hallan cubiertas por finas películas de agua que lo envuelven todo. Allí cuelgan dípteros nematóceros (mosquitos) y ocasionalmente insectos con alas en tejadillo (Tricópteros). Pero lo que más te sorprendería es la abundancia de los numerosos ciempiés (Quilópodos) de color ámbar, de fina cutícula. Son criaturas voraces, depredadoras, que se alimentan de los mencionados insectos alados. Aquí lo tienes, es esta fotografía de José Domingo Gilgado (Txomin) que te dejamos abajo. Aún no sabemos la especie, pero se parece a los Lithobius de cuevas en las regiones pirenaicas; próximamente ya os contaremos.
Y aquí, un video del móvil de Héctor Cardona, donde estamos intentando tomar unas imágenes.
Cuando llegamos a las pequeñas masas de agua, que jalonan el interior de la cavidad, su riqueza faunística nos vuelve a sorprender. Si nos acercamos a algunos restos de maderas embebidas por el agua, será fácil descubrir a los translúcidos isópodos “de patas similares” caminando en los fondos. Es Bragaselluslagari, un cavernícola de amplia distribución. Junto a ellos quizás veamos otros crustáceos de cuerpo comprimido, que nadan de lado, “curiosa forma de desplazarse en el agua”. Son anfípodos con adaptaciones a las aguas subterráneas.
Acompañando a esta fauna acuática, vive algo que nos dejó perplejos: Gusanos planos, sin ojos, tan transparentes que se aprecia un aparato digestivo con múltiples divertículos que tienen salida alguna; ¡las planarias no tienen ano! Para colmo de los colmos, tampoco poseen aparato respiratorio, ni sistema circulatorio. Entonces, ¿cómo se organizan para vivir? Como nos dice Miquel Vila Farré en la obra Habitantes de la Oscuridad: “Para respirar, el oxígeno es absorbido a través de la piel y se distribuye por difusión a todas las células. ¿Y para comer? Para buscar e ingerir el alimento, utilizan su faringe evaginable abierta al exterior a través de la boca, que se sitúa a mitad de la zona ventral del cuerpo. Si fuesen humanos, sería algo así como tener la boca en la barriga, por donde un tubo saldría al exterior en busca del alimento −aunque no somos tan distintos cuando estamos en el interior del útero−”.
Ilustración de Miquel Vila Farré figurando tres planarias, siendo la de la izquierda una especie cavernícola despigmentada y sin los ojos típicos de las aguas superficiales, que están representadas a la izquierda y en el centro. Por cierto, los asteriscos marcan las llamadas aurículas, unas protrusiones latero-frontales de la porción cefálica en las planarias repletas de receptores sensoriales.
Esta vida subterránea, estos seres de los ecosistemas subterráneos, son algo diminutos, por lo que debemos acercarnos a ellos, aunque tengamos que “hacer la croqueta” …
![]() |
Fotografía
de Maika |
Referencias
René Jeannel&
Emil G. Racovitza. 1907. Énumération des grottes visitées. 1904−1906. (première série).
Biospeologica II. Archives de Zoologie Expérimentale et Générale série 6:
489−536.
Miquel Vila-Farré. 2023. Platelmintos Tricládidos,
gusanos planos, págs. 173−177. En Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la
oscuridad: Fauna Ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica Aragonesa.
Alberto Sendra Mocholi






Comentarios
Publicar un comentario