Leslie Molerio León en mi memoria
Conocí a Leslie y a Ana, su mujer, en 2018 en Villacarrillo (Jaén), con motivo del premio Espeleo que le concedieron. Ambos teníamos muchos amigos comunes en La Habana y nos conocíamos de oídas. Yo me encontraba allí para recoger otro premio que concedía el grupo.
Desde 2015, yo realizaba anualmente viajes a Cuba para participar en los trabajos de re-topografía de la Cueva de Majaguas-Cantera (Sierra de San Carlos) que lideraba Vladimir Otero. Pero no fue hasta febrero de 2020 cuando empezamos a trabajar juntos en un mismo proyecto.
Por diversos motivos, no pudimos continuar con los trabajos en la Sierra de San Carlos y decidimos trasladarnos a Boca de Jaruco, un conjunto kárstico con numerosas cuevas en un entorno reducido asociadas a calizas arrecifales, que se ubican sobre el único campo petrolero que se explota en Cuba.
Allí está la sede de la compañía petrolera cubana, precisamente donde Leslie estaba trabajando en esos años. Este conjunto de cuevas tiene morfologías con características hipogénicas, que no son comunes en Cuba. El interés de Leslie era investigar la posibilidad de la influencia de emisiones de gases procedentes de los yacimientos petroleros, que pudieran haber influido en la karstificación.
Leslie pretendía publicar el resultado de estos trabajos en un monográfico sobre Cuba para el lanzamiento de una nueva revista de la editorial Springer. Por desgracia, este proyecto nunca culminó y finalmente decidimos publicar el trabajo aquí en España, del que salieron dos artículos, uno para el Boletín de la SEDECK y otro para la Revista de la Sociedad Geológica.
Leslie me propuso firmar un convenio de colaboración entre el IGME y la empresa petrolera cubana, para profundizar en la investigación de esas cuevas, pero igualmente, este convenio no se puede concretar, principalmente debido a la precaria situación de la economía cubana, que se agravó con el COVID y posteriormente con la llegada de Trump al poder en EEUU.
A pesar de todos estos proyectos frustrados, mantuvimos contacto permanente. Leslie me propuso para entrar en el Comité Científico de la Revista Geoinformativa, del que continúo formando parte.
Su capacidad de trabajo siempre fue impresionante; continuamente estaba escribiendo y publicando artículos que periódicamente me enviaba. Los últimos los recibí hace tan solo unos días. Su fallecimiento fue repentino e inesperado. Leslie pertenece a una saga de científicos-espeleólogos cubanos de extraordinario nivel, que difícilmente se volverá a repetir en Cuba. Nos deja un gran científico, pero sobre todo una gran persona. Siempre lo echaremos de menos.
Antonio González Ramón, Vélez Rubio (Almería)
13 de febrero de 2026

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