El fascinante hallazgo del Cottodesmus breuili en Soria
Una pequeña historia de la bioespeleología ibérica (Cueva de San Cristóbal, Arganda-San Jerónimo, Soria): hallazgo y descubrimiento del fascinante diplópodo Cottodesmus breuili.
Enumeración de las grutas visitadas s XXI / 2026 / n.º 6 en YouTube
En este sexto relato de la serie Enumeración de las Grutas Visitadas
2026, nos adentramos en una cavidad soriana que nos conducirá a una pequeña
historia, casi olvidada, de la bioespeleología ibérica. La Cueva de San
Cristóbal fue visitada por el prehistoriador y naturalista francés Henri Breuil
en sus continuas exploraciones en busca de muestras del pasado humano. Su
objetivo eran los restos arqueológicos, pero Henri no se olvidó de recolectar y
relatar la fauna que vivía en las cuevas. Desde sus inicios, Breuil se apuntó,
junto a otros naturalistas, al proyecto Énumération des Grottes Visitées de
comienzos del siglo XX, creado por los fundadores de la Bioespeleología, Emil
Racovitza y René Jeannel. Nosotros, con nuestras entradas en los blogs, estamos
emulando este proyecto para dar a conocer la fauna cavernícola en este, ya
avanzado, siglo XXI.
El 19 de junio de 1912, Breuil entró en Cueva San Cristóbal; nosotros,
114 años después, hemos regresado. Así, el pasado 26 de julio seguimos los pasos
de este consumado naturalista. Lo hicimos con un objetivo exclusivo: volver a encontrarnos con la fauna cavernícola que esta cavidad albergaba. Sin embargo,
la cavidad ya no es la misma, las superficies estalagmíticas que cubrían el
suelo de las salas que Breuil calificó como “bellas” han sido excavadas. Los
espeleotemas, unos de formas acaracoladas y otros como colmillos de elefante,ya
no están o yacen rotos en el suelo. Por fortuna, la vida que vio aún sigue allí
y, entre los hallazgos de Henri Breuil, uno es especialmente destacable: un
diplópodo (milpiés) que los investigadores que describieron la especie,
Jean-Paul Mauriès y María Cristina Vicente, bautizaron en su honor, 65 años
después, como Cottodesmus breuili. En la publicación que lo describió,
los autores incluyeron los dos únicos ejemplares recogidos por Breuil en 1912
en la Cueva de San Cristóbal −que habían estado durmiendo el sueño
de los justos en la colección del Museo Nacional de Historia Natural en París− y
10 ejemplares de otra cavidad soriana muy próxima, la Cueva Galiana, en Ucero,
que fueron recogidos en 1975 por dos prestigiosos bioespeleólogos catalanes, Antoni Serra y Eduard Vives.
Hasta el día de hoy, casi 50 años después, no se ha
publicado ningún nuevo registro de C. breuili, ni en esas ni en ninguna
otra cueva. Además, toda la iconografía disponible consiste en dibujos
realizados a tinta de las estructuras reproductoras (gonópodos) del macho de la
especie. Nuestras fotografías y vídeos son,hasta la fecha, los primeros que
muestran a este interesante diplópodo, y constituyen el primer testimonio de la
supervivencia de esta especie en medio siglo.
Sin embargo, la rareza no es lo único que hace especial a Cottodesmus breuili. En su nombre científico ya encontramos algunas pistas sobre su singularidad. La primera parte, el nombre genérico, es una composición de “Cotto” (relativo a los Alpes Cocios) y “-desmus” (por el orden de los polidésmidos, milpiés de espaldas aplanadas al que pertenece). ¿Por qué esta especie lleva en su nombre estas montañas, tan alejadas de la cavidad soriana? La respuesta está en que el género al que pertenece, Cottodesmus Verhoeff, 1936 (descrito por el reconocido y prolífico zoólogo alemán Karl Wilhelm Verhoeff, 1867–1945, con más de 600 trabajos publicados), fue propuesto por Verhoeff para acomodar una rara especie epigea que solo se encuentra en el Piamonte italiano. Cuando Mauriès y Vicente examinaron la especie soriana, vieron, sin duda, que esta era muy parecida y, por tanto, un pariente cercano de la italiana; por ello, debía estar en su mismo género. ¿Por qué tenemos una distribución tan particular del género, con una especie epigea en los Alpes y otra cavernícola en Soria? De momento solo podemos especular. Quizá en algún momento el clima y la vegetación de Soria eran similares a los que encontramos hoy en día en los Alpes, y a lo largo de los milenios, al aridificarse el paisaje (¿o quizá durante periodos glaciares?), los ancestros epigeos de la especie soriana comenzaron a buscar refugio bajo tierra.
Vídeo del milpiés Cottodesmus breuili de José Domingo Gilgado
Vídeo del milpiés Propolydesmus dismilus de Nacho Velasco y Elena Prima
Vídeo del opilión Nemastomella de José Domingo Gilgado
Pero todavía hay más cosas que hacen singular a Cottodesmus breuili. El género Cottodesmus pertenece a una familia de pequeños polidésmidos llamada Trichopolydesmidae, que hasta la fecha no tiene ningún otro representante ibérico.
Esta especie es, por tanto, un endemismo de un par de
cavidades, San Cristóbal y Galiano (San Cristóbal y Galiana), y pertenece, por
tanto, a un linaje aislado y relicto, sin parientes cercanos en el ámbito
ibérico; solo se ha encontrado dos veces en más de un siglo y no sabemos prácticamente
nada de ella.
Durante nuestra visita, la cavidad también nos mostró un
elenco diverso de otros artrópodos de la fauna terrestre, como colémbolos,
ácaros, arañas, un opilión del género Nemastomella y un dipluro campodeido
afín a la especie cavernícola de los Montes Vascos, Podocampa aff. Simonini,
además de otra especie de diplópodo, el polidésmido Propolydesmus dismilus,
visitante habitual de muchas cavidades ibéricas. Cuando regresemos, volveremos a verlos y
quizás podamos daros más datos sobre esta fauna de la histórica Cueva de San
Cristóbal.
Referencias
Jeannel
René, Racovitza Emil G. 1914. Énumération des grottes visitées, 1911-1913
(cinquième série). Biospéologica XXXIII. Archives de Zoologie Expérimentale
et Générale 53: 325–558.
Mauriès, J.P.,
Vicente, M.C. 1977. Myriapodes Diplopodes nouveaux ou peu connus des Pyrénées
espagnoles, des monts Cantabriques et de Galice. Bulletin du Muséum d'Histoire
Naturelle 315: 529-546.
Recuero, E. 2023. Diplópodos, milpiés dejando miríadas de
huellas, págs. 335‒352. En: Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la
oscuridad: Fauna ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica
Aragonesa.
Verhoeff KW
(1936) Chilognathen aus Nordwestitalien und über einige andere mediterrane
Diplopoden. 128. Diplopoden-Aufsatz. Zoologische Jahrbücher. Abteilung für
Systematik, Ökologie und Geographie der Tiere 68(4–5):
353–444.
Enlace a la obra: “Habitantes de la Oscuridad
Alberto Sendra, José Domingo Gilgado y Lluís Auroux

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